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Misión y propósito

El Movimiento 1000 Misionero convoca a jóvenes dispuestos al servicio, busca entrenarlos, enviarlos y apoyarlos para que así puedan entregarse totalmente a Jesús durante 1 año, se unan en espíritu a Él y anuncien a todo el mundo el mensaje de los tres ángeles.

El último movimiento histórico que dará fin a las obras de evangelización

El Movimiento 1000 Misionero que busca cumplir con la palabra: Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo… y entonces vendrá el fin (Mateo 24:14), enviando a 1000 jóvenes a territorios a evangelizar, fundar iglesias y hacer que estas sigan creciendo y expandiéndose. El Movimiento 1000 Misionero, es el último movimiento de la historia que de acuerdo a la palabra “El evangelio eterno para predicarlo a los que moran en la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo” (Apocalipsis 14:6), busca predicar el mensaje de los tres ángeles a todas las naciones y poblaciones en diversas lenguas.

Es un movimiento que protege a los jóvenes de la secularización

El mundo hace caer en tentación a los jóvenes atrayéndolos con colores llamativos, atracciones,  música dulce y medios de comunicación. El mundo está robándose la atención de ellos, haciendo que le den la espalda a la iglesia y se aparten de ella. Nosotros tenemos el deber de protegerlos en la palabra de Dios, para que así puedan preservar su fe y vivir orgullosos para la iglesia. El Movimiento 1000 Misionero entrena en la palabra a los jóvenes, convirtiéndolos en hombres y mujeres de oración y evangelización para salvar a más almas aparte de las suyas. Es un movimiento celestial que protegerá a los jóvenes del pecado y la tentación mundana.

Un movimiento que cambia a los jóvenes

Los 12 discípulos del Evangelio, fueron personas que temían, dudaban y se peleaban. Ellos buscaban su propio éxito y prosperidad. Fueron seres con un alma pequeña y débil, pero, esas mismas personas cambiaron por completo en hechos. Se convirtieron en personas con poder, capaces de conmover y emocionar a otros, en personas de unión a través del Espíritu Santo, seres llenos de valentía y fe, que no temieron tener que sacrificarse por el renacimiento de la iglesia y el evangelio. Ellos cambiaron el mundo y la historia, y se convirtieron en los protagonistas de hechos y los fundadores de la iglesia primitiva. La evangelización hace cambiar a las personas y también al joven que trabaja para Dios, pues es un acto en el que el Espíritu Santo y los ángeles de Dios lo acompañan y Jesús guía su camino.

Un movimiento que comparte

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Nosotros siempre estamos en deuda por todo el amor incondicional que recibimos de Jesús. Recibimos el cielo como regalo precioso a pesar de no haber hecho nada. Pero, sí tenemos algo: talento, riquezas y también tiempo. Dios nos permitió tener todo eso por lo mucho que nos ama. Ahora, es hora de compartir nuestro valioso tiempo y abundancia. Nuestra bóveda abundará aun más al compartir. Esta es una ley celestial tanto como natural.

Un movimiento que revive la iglesia

La mentalidad de Hechos, es la mentalidad de las misiones. La iglesia Adventista del Séptimo Día también fue fundada por pioneros con una mentalidad misionera que supieron sacrificar su juventud y pasión. La iglesia es fundada y revivida, a través de aquellos que se esfuerzan por difundir el evangelio y viven fieles a la palabra de Dios. La iglesia conformada por jóvenes que llevan dentro de sus corazones la misión de la evangelización y se esmeran en cumplirla, renace y revive pase lo que pase. Los jóvenes enviados al campo misionero a veces experimentan la alegría de ver cómo fluye y se expande el evangelio, pero otras veces, fracasan y pelean contra la tribulación y persecución en medio de la soledad. Pero, el día en que vuelvan a sus iglesias luego de aferrarse al poder de Cristo y superar todas estas dificultades y tribulaciones con fe, la iglesia a la que pertenecen cambiará por completo.

Un movimiento que recrea la iglesia primitiva de Hechos

Hechos es un libro sin conclusión. Es un libro histórico que narra la marcha activa del evangelio y cómo cientos de jóvenes y gente que ama a Cristo se unen en espíritu y se arman de valentía mediante la oración, cambian el mundo con el poder del Espíritu Santo y van hasta el fin de la tierra, transformándolo poco a poco. Nosotros, somos ahora los protagonistas de Hechos en esta última etapa de la historia. Debemos ir cambiando al mundo yendo a aquellas tierras no evangelizadas, anunciando fuertemente la segunda venida de Jesús. Debemos predicar el evangelio eterno a todas las naciones y pueblos comenzando con las aldeas y apoderándonos de cada una en el nombre de Cristo. Con nuestro esfuerzo y dedicación debemos revivir los sucesos de hechos de la Iglesia y los jóvenes adventistas.